Facilitar equipos mixtos en árabe e inglés
Cómo facilitar un taller en el que unos piensan en árabe y otros en inglés: un acuerdo de idioma, escribir primero y decisiones en las dos lenguas.

Facilitar equipos mixtos en árabe e inglés
En un taller con participantes que hablan árabe e inglés, el idioma en que se dirige decide, sin que nadie lo diga, qué ideas cuentan. Hay que acordar abiertamente, antes de empezar, cómo se va a gestionar el idioma; dejar que cada persona escriba en la lengua en que piensa; poner las consignas clave y las decisiones en los dos idiomas; y reservar tiempo para traducir en lugar de encajarlo en los márgenes. Así se obtiene el pensamiento de toda la sala, no solo el de quienes hablan con más soltura.
Por qué el idioma se convierte en un problema de poder
En muchas organizaciones del Golfo, el inglés es la lengua de las diapositivas, los informes y los consultores sénior, mientras que el árabe es la lengua de los pasillos, de los clientes y de buena parte del conocimiento real. Un taller solo en inglés favorece, sin hacer ruido, a quienes se formaron en el extranjero y a las incorporaciones recientes de fuera de la región. Un taller solo en árabe formal puede dejar a los especialistas expatriados adivinando, y aun así puede no coincidir con el dialecto que la gente habla de verdad entre sí.
Los efectos pasan fácilmente desapercibidos porque nadie se queja:
- La fluidez se confunde con calidad. Quien habla más rápido en la lengua dominante suena más convincente, valga lo que valga su idea.
- Las ideas pierden matices al traducirse. La gente simplifica lo que quiere decir para ajustarlo al vocabulario que tiene en su segunda lengua.
- El tiempo para pensar no es el mismo para todos. Trabajar en una segunda lengua cansa. Por la tarde, esos participantes aportan menos, y no por falta de ideas.
- El conocimiento del cliente se distorsiona. Cuando la investigación se hizo en árabe y el taller se celebra en inglés, las citas se parafrasean y desaparece la textura que las hacía útiles.
Nada de esto necesita un presupuesto de traducción para resolverse. Necesita diseño.
Cómo facilitar una sesión en dos idiomas, paso a paso
Averiguar quién trabaja mejor en qué lengua. En la convocatoria o en una nota breve previa, preguntar a cada participante en qué idioma prefiere escribir, leer y hablar. A menudo no coinciden. Muchos profesionales leen inglés con comodidad pero escriben ideas más rápido en árabe, o al revés.
Hacer un acuerdo de idioma al principio. Dedicarle dos minutos, en voz alta. Por ejemplo: «Hablad en el idioma en que mejor penséis. Escribid las notas en cualquiera de los dos. Las consignas y las decisiones estarán en la pared en ambos. Si no seguís algo, preguntad; eso es trabajo del facilitador, no una debilidad». Decirlo abiertamente quita un peso que muchas personas cargan en silencio.
Escribir primero, en cualquier idioma. Escribir en silencio antes del debate ayuda en cualquier grupo y es imprescindible en uno bilingüe, porque elimina la ventaja de velocidad de quienes hablan con más fluidez. Se puede usar el brainwriting o una ronda individual breve. Nuestro artículo sobre la ideación en silencio primero explica la mecánica.
- Poner las consignas en los dos idiomas y redactarlas de forma nativa. Una pregunta ¿Cómo podríamos? debe escribirla en árabe alguien que piense en árabe, no una traducción automática del inglés. Las traducciones literales de la jerga del diseño suelen sonar rígidas o confusas. Conviene mantener el término inglés entre paréntesis cuando la gente lo conoce, por ejemplo التفكير التصميمي (Design Thinking).
Traducir los resultados, no cada palabra. No hace falta tenerlo todo en los dos idiomas. Hacen falta los grupos de ideas, las decisiones y las acciones. Al agrupar notas con un diagrama de afinidad, emparejar a un hablante nativo de cada lengua para que pongan nombre a cada grupo en ambas. El hecho de nombrarlo en dos idiomas suele afinar lo que el grupo significa de verdad.
Formar parejas lingüísticas para el trabajo en grupos pequeños. Mezclar las mesas para que en cada una haya al menos una persona cómoda en los dos idiomas. Esa persona hace de puente, no de intérprete: comprueba el sentido, no la gramática. Hay que agradecérselo abiertamente; es trabajo de verdad.
Ir más despacio en los momentos de decisión. Antes de cualquier votación o decisión, leer las opciones en voz alta en los dos idiomas y hacer una pausa. Preguntar: «¿Esto significa lo mismo en árabe y en inglés?». Sorprende lo a menudo que no es así.
Redactar el registro en la lengua de quienes van a ejecutarlo. Si el equipo de ejecución trabaja en árabe, el registro de decisiones sale primero en árabe, con una versión en inglés para quien la necesite. No al revés.
Trabajar con un intérprete
En sesiones formales o grandes, sobre todo con socios externos, un intérprete profesional puede ser la opción adecuada. Algunas cuestiones prácticas:
- Explicarle de antemano el método y el vocabulario. Enviarle la agenda, los términos clave y la lectura previa, si la hay. La jerga de los talleres es desconocida para la mayoría de los intérpretes.
- La interpretación consecutiva encaja con grupos pequeños; la simultánea, con grupos grandes. La consecutiva duplica la duración de cada intercambio, así que hay que planificarlo. La simultánea necesita equipos, o una plataforma con canales de interpretación si la sesión es en línea.
- Hablar al participante, no al intérprete. Mirar a la persona a la que uno se dirige.
- No interpretar el trabajo en silencio. Dejar que la gente escriba en su propia lengua y traducir los resultados después. Ahorra tiempo y conserva la voz original.
Ejemplo ilustrativo
Ilustrativo. Una empresa regional de logística de Dubái organizó un taller para rediseñar su proceso de incidencias en las entregas. Los supervisores de operaciones eran sobre todo hablantes de árabe; el equipo de tecnología y analítica estaba formado en su mayoría por expatriados de habla inglesa. Las dos sesiones anteriores se habían hecho en inglés y los supervisores apenas habían hablado.
En la tercera sesión, la facilitadora abrió con un acuerdo de idioma, puso la pregunta en la pared en árabe y en inglés e hizo una ronda de escritura en silencio en la que cada uno eligió su lengua. Más de la mitad de las notas estaban en árabe. Parejas mixtas pusieron nombre a los grupos en los dos idiomas. Un grupo que en inglés se había etiquetado como «comunicación con el cliente» lo rebautizó en árabe un supervisor con algo más cercano a «al conductor se le deja solo pidiendo disculpas». La sala reconoció en eso el problema real. El equipo acordó probar un guion y una vía de escalado para los conductores, y usó una matriz de captura de retroalimentación en los dos idiomas para recoger reacciones al cabo de dos semanas.
Qué hacer y qué no
Qué hacer
- Preguntar las preferencias de idioma antes de la sesión.
- Enunciar en voz alta un acuerdo de idioma al principio.
- Dejar que cada persona escriba en la lengua en que piensa.
- Redactar las consignas de forma nativa en cada idioma, no por traducción literal.
- Poner nombre a los grupos y a las decisiones en los dos idiomas, con un hablante nativo de cada uno.
- Enviar el registro primero en la lengua de quienes van a ejecutarlo.
Qué no hacer
- Suponer que leer bien un idioma significa pensar rápido en él.
- Pedir a los participantes bilingües que hagan de intérpretes informales todo el día sin reconocérselo.
- Usar traducción automática para las consignas sin que las revise un hablante nativo.
- Tratar el árabe como una traducción del contenido «de verdad» en inglés. En muchas sesiones es al revés.
- Ir con prisas en los momentos de decisión. Es ahí donde el sentido se desvía entre idiomas.
Preguntas frecuentes
¿En qué idioma debe hacerse un taller en Arabia Saudí o en los Emiratos? En el idioma en que piensa la mayoría de los participantes, con los materiales clave en los dos. Si el grupo es realmente mixto, conviene hacerlo bilingüe con un acuerdo de idioma claro, en lugar de elegir uno y esperar que todos se apañen.
¿Cómo facilito si solo hablo uno de los dos idiomas? Haciendo pareja con un cofacilitador que hable el otro y acordando los roles de antemano. La estructura se puede seguir dirigiendo; la otra persona comprueba el sentido, pone nombre a los grupos y capta lo que uno se perdería.
¿Un taller bilingüe dura más? Algo más, sobre todo en los momentos de decisión y al poner en común. Conviene prever en torno a una quinta parte más de tiempo para esos momentos, o recortar una actividad. Escribir en silencio no alarga la sesión y, en conjunto, ahorra tiempo.
Por dónde seguir
Este artículo forma parte de nuestra guía más amplia sobre cómo dirigir un taller que termine en decisiones. Para sesiones en las que la jerarquía añade otra capa, conviene leer cómo hacer un taller con altos directivos. Guías de método útiles: brainwriting, diagrama de afinidad, preguntas ¿Cómo podríamos? y la matriz de captura de retroalimentación. Todas las guías de método de Tiremesù están disponibles en árabe y en inglés, además de en otros cuatro idiomas.